Sunday, March 30, 2008

Cadaqués


Hace unos fines de semana atrás, en vista de que van 3 años de felicidad matrimonial, :) partimos rumbo a cadaqués, uno de los lugares más maravillosos de la costa brava. Juan me pasó a buscar en un auto que arrendamos en avis, y como a las 4 de la tarde del viernes nos embarcamos rumbo a la aventura. A diferencia del viaje con Eduardo, del año pasado, esta vez no nos fuimos por la ruta costera, si no por la autopista directo a Figueres, parada necesaria para comernos unos sandwiches y mirar el famoso teatro museo dalí, diseñado por el mismísimo.




Después de un rato caminando por su lindo casco viejo y por las afueras de un gran palacio-fuerte (Castillo de San Fernando) que está muy cerca del museo, nos volvimos a subir al auto y nos fuimos derecho a cadaqués. Aunque derecho no es muy parecido al camino que hay que hacer para llegar: cadaqués se encuentra en una bahía a la que antiguamente sólo se podía llegar por barco, y que incluso hoy en día sigue siendo de un acceso complicado. Una cuesta que me recuerda un poco la mítica cuesta del melón que pasábamos todos los años para poder llegar a zapallar, cuando curiosamente la cruz con parche curitas en el ombligo lograba que no nos maréaramos. (Bueno, salvo la Fran que vomitaba si o si).


Pero bueno, volviendo al presente: Cadaqués en temporada baja es todo lo que uno sueña y más. Casitas blancas, barcos de colores, mar azul, naturaleza, poca gente, en fin. Un fin de semana increíble.





Lo mejor es que en el hotel se tomaron a pecho que estábamos de aniversario y nos dieron una pieza con una vista impresionante, casi como estar sobre el mar, en un barco. Además de pasear por los rincones de las calles del pueblo, paseamos por los alrededores.





Uno de los imperdibles es la caminata desde cadaqués a Port LLigat, que está muy cerca y es una pequeña bahía donde está una casa de Dalí y Gala, llena de cachureos surrealistas, una verdadera oda al mal gusto y excentricidad del personaje. Para esa visita es imprescindible reservar porque sólo admiten grupos pequeños cada 10 minutos.
Otro paseo precioso es ir al Faro del Cap de Creus. El Cap de Creus es parque nacional lleno de acantilados, rocas, un poco de vegetación. Un conjunto impresionante. Además en el faro hay un restaurante cuyo dueño, Chris Little, es un inglés que se enamoró del lugar después de haber viajado por medio mundo...y se quedó para siempre. La carta tiene una mezcla de comida catalana y comida de la India, país en el que vivió el dueño un buen tiempo. Muy recomendable por el entorno y por la comida (pedimos unos currys muy ricos). Después, para bajar la comida nada mejor que caminar por los senderos que hay por ahí. Recomendable llevar zapatos adecuados para poder disfrutar de la caminata. Aquí les dejamos unas fotos del paseo. Lo que es nosotros...habrá que seguir buscando excusas para volver muchas veces a cadaqués.





2 Comments:

UG´s said...

....pero que buen viaje!, mucha nostalgia tu relato Antonia, ese mismísimo viaje lo hicimos con la Paula y la Male entre otros.
De todas maneras Cadaqués es de los lugares más increibles y onderos.
Bueno saber de ustedes, un abrazo

unduvaldes said...

Cata! que bueno saber de ustedes también! Tienes que subir más fotos de Martín y contarnos como se viene la temporada otoño invierno por los parajes hornopirenses! Un fuerte abrazo a los 3!