Ciao! y Silvio Rodriguez
Anoche nos despedimos de quienes han sido los mejores nuevos amigos de esta etapa barcelonensa: nuestros amigos italianos Brunella y Enricco. (Tomasso, otro GRAN amigo de Milán ya se había ido el fin de semana.) Bru y Ricky para los amigos, lograron con un castellano cada vez más amplio, convertirse en pieza fundamental de nuestras vidas acá. No es fácil asumir que se van, aunque las visitas a Roma sean seguras y sus vueltas a visitarnos aquí en Barcelona sean un hecho. (Y ojalá en el futuro a Chile!) A mí no me deja de impresionar como pese a las limitaciones linguísticas, tenemos una sintonía que se refuerza por la capacidad de reirnos mucho juntos, de disfrutar el buen cine, de compartir el gusto por la poesía, el buceo y sobre todo por el interés por la vida de quien está delante. Esta última característica no es tan común como pudiera pensarse y menos aún en Cataluña, donde el espacio privado se respeta con un sospechoso extremismo, que bordea el desinterés por los demás.
La despedida no pudo ser más emotiva: fuimos los 4 al gran concierto de SILVIO RODRIGUEZ. Es verdad que los 60 años se le notan en la voz, es cierto que hay notas a las que ya no llega, pero sentado a mi lado estaba Juan, emocionado hasta la médula con cada una de sus canciones. Además de las letras preciosas, lo acompañaba un grupo de músicos excelente, con una flautista traversa impresionante.
Los dejo con un pedazo una canción preciosa que se llama Judith y que compuso hace 30 años pero publicó hace muy poco y tocó anoche maravillosamente. Y con otra que no tocó, pero que por votación unánime (JP y yo) es una de sus mejores: "Te doy una canción" que puedes escuchar pinchando AQUÍ.
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