
La verdad es que estas semanas han pasado tan tan rápido que en parte me siento contemplando la vida de los otros que es la mía propia. Despertador-tren-colegio-tren-casa-Juan-luchar contra la burocracia local (intentando solucionar alguno de los múltiples obstáculos que cual callampas, parecen reproducirse solos)-poner otra vez el despertador.
Menos mal hay "Juan" entre esta rutina. Pero entrar en esta rutina laboral me ha hecho pensar mucho en las millones de personas que de verdad día a día viven la vida de otros, olvidando quienes son, que quieren, para qué hacen lo que hacen. En el tren, por la mañana (nótese mi nueva gramática española), los vagones se llenan de latinas que van semidormidas, a trabajar seguramente como "asistentas". Bendito trabajo pero maldita rutina. Seguramente todos en el fondo están agradecidos de al menos, poder trabajar. Pero también es fuerte imaginar las duras condiciones en que lo hacen millones de personas en el mundo.
Me gusta mucho esta frase "la vida de los otros". Me parece de una lucidez impresionante.
Y para qué decir
la película, que recomiendo 100%. Ha sido de lo mejor que he visto hace mucho tiempo.
Hoy es viernes y la vida se vuelve una sorpresa. Atrás queda el despertador y se le da la bienvenida a la playa, los amigos, la música, la ciudad y el bicing. El bicing lo dejo para otro post. Saludos!
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